jueves, 21 de noviembre de 2013

Digame Camilo


Cuando me dice Camilo, despacito a la oreja, siento en el cuello una cosquilla como si me rodeara un collar de arañas. Tan sólo la pronunciación de Camilo  mientras me agarra fuerte las clavículas me parece suficiente para arder.
Desde niño quise que me lo dijeran Camilo. Imaginaba a mi padre todas las mañanas despertándome con su pronunciación en mi oreja, tibio y mojado.















5 comentarios:

Anónimo dijo...

delicioso,muy rico

Anónimo dijo...

Te gusta poco

Anónimo dijo...

aberración humana

Anónimo dijo...


¡Lindo niño! ¡Qué orgullo de hijo!

MOLIS dijo...

me gusta mucho ver tu semen salpicar..